LA CONQUISTA APASIONADA

 




Opinión de Alonso Chávarri.

Ante un nuevo libro del riojano Julio Armas, la primera reacción es siempre de sorpresa. En su novela GAVILANES DE PLATA, la sorpresa para el lector venía provocada por la profusión de abrumadores datos, rigurosamente históricos, sobre asuntos tan dispares como la geografía del Descubrimiento, los procesos químicos de la minería en el cerro de Potosí, los almadieros del Roncal o la vida marinera en galeones y galeras, todo inmerso en una atractiva ficción histórica sobre la vida del personaje Diego de Gambra; en su siguiente libro, titulado LA BANDA DE MÖBIUS, una novela de difícil catalogación, con tintes de novela negra, la sorpresa llegaba con el tratamiento de los personajes, en una historia dentro de la historia, en la que nadie era lo que parecía y que transformaba el relato en una novela psicológica. Ahora nos llega esta última entrega, titulada LA CONQUISTA APASIONADA  (LA VERDAD CALLADA DEL DESCUBRIMIENTO), en la que, de nuevo, la primera reacción es de sorpresa, porque el género de este hermoso y buen libro no es fácil de clasificar; se trata de una obra sobre el Descubrimiento –ya sabemos que Julio es uno de los mayores expertos sobre este tema-, formada por pequeñas biografías de conquistadores y descubridores, monumental por su número –pasan la treintena-, pero en las que confluyen el rigor histórico, habitual en los libros de Julio Armas, una pequeña dosis de ficción, para novelar las biografías y darles amenidad, y la labor investigadora, que es propia de los trabajos de historia.

         Aparecen personajes conocidos, como Hernán Cortes, los hermanos Pizarro, Lope de Aguirre, Núñez de Balboa, Martín Alonso Pinzón, el mismo Cristóbal Colón, etc., pero también otros que no lo son tanto, o que son desconocidos para la mayoría, como Fray Marcos de Niza, fraile visionario que imaginó el reino de Cíbola y sus siete maravillosas ciudades, que resultaron inexistentes en la expedición organizada para su conquista, o Isabel Barreto, viuda de Mendaña, con quien inició viaje, en el que descubriría varios archipiélagos del océano Pacífico, antes de conseguir llegar a Filipinas.

         Estas pequeñas biografías noveladas están acompañadas de algunos capítulos informativos, muy interesantes, como el dedicado a la forma de navegar, a la comida, a la higiene… en  aquellos barcos de la época; o el que trata de encomiendas y leyes; o el dedicado a piratas y corsarios; o el que trata de Fray Bartolomé de las Casas y la Leyenda Negra.

         El autor adorna sus relatos con cantos a los descubridores y poemas que ilustran sus hazañas; así aparecen versos de Juan de Castellanos, de Fray Luis de León, de la Araucana de Alonso de Ercilla, de la Dragontea de Lope de Vega, de Quevedo e, incluso de César Vallejo o Maquiavelo, en un trabajo metaliterario que agradece el buen lector.

         Este libro supone la confirmación de Julio Armas, como gran experto en el Descubrimiento y, en cierto modo, es la vuelta a sus orígenes literarios, en los que noveló la conquista de Perú, en su libro LÁGRIMAS DE CAXAMARCA. No cabe duda de que este libro entusiasmará a los interesados por América y el Descubrimiento del Nuevo Mundo, a la vez que constituye un punto y seguido en la ya larga y exitosa trayectoria literaria del autor.

 

                                                     “ALONSO CHÁVARRI”

 

Opinión de Pedro Mari.

Querido Julio:

Ya le he dado la puntilla a tu último obsequio cultural que, con los anteriores sobre la materia, me ha metido una miaja en la lidia americana. Te pongo un poco en mi limitado ambiente. Hace tiempo te consulté y compré la edición de la RAE sobre “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España” que firma Bernal Díaz del Castillo. Voy leyendo, cuando no tengo algo de interés o necesidad inmediata, actualidad…Ando en la página 586 y espero llegar a la 1113 que es el final. Luego hay otras 500 con ESTUDIOS Y ANEXOS. Ahí lo tengo en la mesilla de noche y le pego algún bocadito. Como no tengo nada que hacer hasta que palme, ahí andaré leyendo, escribiendo, jugando a pala, bebiendo vinos… A la vez estoy al día de los que escribe Christian Duverger sobre H. Cortés que es un apoyo contra la leyenda negra: “Héroe maltratado, amante del mestizaje, no violento y buena gente al contrario que la Corona y sus esbirros”. Este francés demuestra, en “Crónica de la eternidad” y “Hernán Cortés”, que no pudo ser autor de la obra BDC sino el mismo Cortés. Yo así lo creo. Pero me da igual. Tu trabajo-goce es de un mérito y una dedicación de millones de horas que solo un puñadito a nivel nacional puede valorar y apreciar. Lo de cuadrar argumentos y apoyarlos con textos puntuales, oportunos y rotundos…¡Ojo al manojo! Bien. La imaginación, divagación…pueden volar, apoyarse en hechos, fábulas, leyendas, “decía”, “el caso es que”, “también se habló”, “tengo oído”…Pero los datos y documentos ahí están. Ocurre con la Historia, en general, que cuando pasan siglos y está maleado el tema que es grande…pero como suceden tantas cosas después solo se tira de aquello si conviene joder o disculpar dependiendo del poderío, la influencia, la fuerza…Defiendes la causa como si fuera tu jardín contra la LN ¡Ah! A Lutero, o al luteranismo les cascas “a la comparativa” y repites o tripites en varios pasajes por si no se entera la chusma. El resto del equipo de la LN pueden ser payos o casi payos con el Casas incluido aunque tuviera algo aprovechable. Pero el gachó de la boina modernizó media Europa con prosperidad y progreso cuando los demás se quedaron con el catecismo, las cofradías de penitencia y el confesionario. Bueno, Julito ¿Quién coño soy yo para enristrar tantas sandeces a un especialista mundial del tema? Pues más o menos el lego que se fue con los tres frailitos cuando lo de Montesinos ¡Cómo estaría el patio para escandalizarse y largar un fraile de aquellos tiempos! Incluyendo lo muy positivo de la causa general del Descubrimiento. Yo admiro aquel “rollo” aunque a veces arrollara. Si hubiera habido internet, GPS, correo rápido, avión y tal…las cosas se hubieran controlado mejor. Alguien dijo que fueron soldados derrotados de una causa invencible ya que el derrotado es cuando desiste. Si hoy se anuncia un embarque similar, el paro sería argumento para formar colas de Montesoria a Piqueras aunque los aventureros fueran con barcas de El Pasti. Tengo para mí que la grandeza de aquellos gachós, que habría que ver cómo eran y en qué ambiente vivían, no fue morir por ideas o proyectos. La verdadera grandeza era tener ideas. Creer que se trataba de criaturas cándidas y pueriles es una broma ¡Más bien tirarían a calvatruenos! Como los primeros vaqueadores, jineteros, ganapanes…en el toreo y en un mundo, como hoy, que es una antología de injusticias. Luego llegan las palabras con mayúscula: Patria, Revolución, Corona, Conquista…y empiezan los crímenes. Bueno, chulo. Salud, enhorabuena y mi mejor abrazo extensivo a

Virginia. Pedro Mari.

 

Presentación de La Conquista Apasionada por Luis Salcines. Santander.

LA CONQUISTA APASISONADA DEL LECTOR

Nos encontramos ante la nueva obra de un escritor prolífico y raro en el ámbito de la literatura.

Porque procede, por su formación, no del territorio de las letras,  del área de la filología, el es  Perito Electricista. Pero tampoco profesionalmente está próximo a la escritura: ha sido empresario y lo es actualmente  en un sector que nada tiene que ver con la letra impresa. Quizás por eso no le van mal los negocios. Otra cosa hubiese sido que se hubiera incorporado al empresariado editorial, por ejemplo.

Julio Armas ha publicado precisamente sobre el mundo empresarial un divertido libro en el que reflexiona sobre los empresarios españoles en clave de humor pero con mucho acierto: Si arruinarse está de moda…arruínese con la moda. Libro que, quizás con los tiempos que correen, debiera ser actualizado.

Paralelamente a la literatura, Armas colabora en la prensa como columnista de opinión los domingos en el diario La Rioja, del grupo Vocento al que pertenece también El Diario Montañés, bajo el título Caras, caretas y carotas, en las que el humor y la ironía le sirven como instrumentos para analizar la actualidad política, no exenta en ocasiones de una acidez corrosiva y en las que algunos políticos preferirían no aparecer.

También en el mismo periódico escribe sobre gastronomía, titulando sus colaboraciones Gastronomía punto y COMA.

Además, en su poliédrica actividad, la fotografía, la música (recuerdo veladas gastronómicas compartidas con amigos que terminaban con él tocando la bandurría,  memoria de su periodo como tuno; por otro lado, cuando pasa sus temporadas en veraniegas en Santander, su asistencia al Festival Internacional es obligada) y el cine ocupan un  lugar destacado, así como es un impenitente viajero.

Por otro lado, sus libros publicados, ocho con este, son extensos e intensos, lo que supone dedicación. Por un lado, de documentación, por otro, de escritura propiamente dicha, la pregunta de dónde saca tiempo este hombre.

Pero lo que al Julio le gusta realmente es escribir. Y, especialmente, sobre el Siglo de Oro y  los episodios del Descubrimiento. Al tema le ha dedicado varios libros: Las lágrimas de Caxamarca, Jirones de un sueño y Gavilanes de plata. Ahora, el libro que hoy presentamos, La Conquista apasionada. La verdad callada del Descubrimiento.

El libro es una aproximación biográfica a la vida de algunos de los hombres que estuvieron relacionados con el gran periodo de la historia española que fue el Descubrimiento. Centra sus peripecias vitales preferentemente en los pasajes que estuvieron vinculados a la Conquista del Nuevo Mundo.

Los personajes más conocidos cuyos nombres aprendimos de niños en la escuela, desde el primero de todos ellos, Cristóbal Colón, pasando por Francisco Pizarro, Núñez de Balboa, Vasco de Gama, Hernán Cortés, Juan Sebastián Elcano, Magallanes, a otros menos conocidos como Cabeza de Vaca, Francisco de Orellana, Pedro de Valdivia, Hernando de Soto, Pedro de Alvarado… Junto a ellos, otros verdaderos iconos de la historia como el sanguinario y rebelde  Lope de Aguirre, el legendario Moctezuma y el belicoso corsario Francis Drake… Más los frailes Marcos de Niza, Bernardino de Sahagún, Antonio de Montesinos y, por supuesto, Bartolomé de las Casas.

Después de unos datos iniciales sobre cada personaje, lugar y fecha de nacimiento y cómo, la mayoría de ellos, se vinculan con el afán de aventura a través del mar y el deseo de riqueza casi todos desde muy jóvenes, Julio Armas describe cómo se va dibujando en sus cabezas el sueño, la aventura del viaje a lo desconocido,  a descubrir nuevos mundo en la estela de primero de todos ellos de Colón. Casi ninguno dejaba algo atrás más que la memoria de su infancia, de su pueblo. La esperanza era un futuro de riqueza.  También podía ser la muerte. Así fue para tantos debido al hambre, las enfermedades, las condiciones adversas del mar o las tormentas, los enfrentamientos entre ellos o con los indios. En el capítulo dedicado a Elcano, escribe: “De aquellos casi doscientos cincuenta atrevidos marinos que iniciaron el ilusionante vieja, sólo regresaron a puerto dieciocho hombres. Dieciocho hombres famélicos, descalzos y en camisa…” después de haber dado la vuelta al mundo. 

Juan de Castellanos, refiriéndose a los integrantes de las expediciones, en un poema los describe:  “…Otros algunos, en maldad insignes,/ Gente desesperada y atrevida,/ Amiga de traiciones y motines,/ Sin Dios y sin olor de buena vida:/ Al fin en sus costumbres tan ruines,/ Que tienen la virtud aborrecida;/ Ningún concierto hay que los concierte,/ Ni temen temporal ni eterna muerte”..

Julio narra la intensidad de sus ilusiones, las dificultades administrativas para conseguir los permisos reales (burocracia diríamos hoy, procurándose  favores a través de relaciones personales de mayor o menor rango), o las económicas para preparar las expediciones, fletar naves, hombres y víveres para travesías sin un horizonte de tiempo y espacio definido.

Precisamente el primer capítulo lo dedica a las condiciones de navegación en la época: comida, bebida, el peligro de contraer determinadas enfermedades  (escorbuto, tifus, artritis, reuma…) o sufrir epidemias…

Describe luego con gran realismo la aventura propiamente dicha del viaje. Las condiciones del mar,  los cielos y las tormentas inesperadas, la hambruna al prolongarse indefinidamente la travesía acabándose los alimentos y el agua, las enfermedades que van surgiendo, los motines que la espera y la incertidumbre van provocando en los escépticos ya hombres, los enfrentamientos y traiciones por el poder… Y luego, ya en tierra, más de lo mismo. Ahora, al  atravesar  la selva y las montañas, a sus peligros hay que añadir el enfrentamiento con los indios, las emboscadas imprevistas, el calor o el frío…

Como muchas de las historias conocidas están entreveradas de leyendas,  Julio Armas apoya sus narraciones biográficas, los episodios que describe en los textos escritos por los testigos de los mismos, las Crónicas de Indias. Reproduce fragmentos de Bartolomé de las Casas, Gonzalo Fernández de Oviedo, Bernal Díaz del Castillo, Antonio Pigaffeta,  más diarios de sus protagonistas Colón, Cabeza de Vaca, cartas cruzadas, entre otros, y  documentos del Archivo de Indias. 

Salpica las narraciones con textos literarios alusivos a los protagonistas, o a las epopeyas marinas y el espíritu de aventura. Sus autores,  Lope de Vega con su Dragontea,  Quevedo, Alonso de Ercilla, Inca Garcilaso…,  poemas de Juan de Castellanos, Cervantes, Borges, Fray Luis de León, César Vallejo… Incluso unos versos del propio Armas a Colón  (Oda a Colón y Balboa). Todos los capítulos van precedidos por uno de estos textos.

A los textos referidos hay que añadir la amplia bibliografía, española e internacional, sobre todo americana, manejada por el autor. Detrás de este libro hay una ingente labor de documentación. Julio al final de cada capítulo señala la bibliografía utilizada para cada personaje, y al final incluye otra general. Una pista para quien quiera profundizar en la historia global o en las particulares de los protagonistas.

Otro de los temas que aborda Julio Armas es la presencia de la iglesia y su postura ante la Conquista. En las expediciones iban casi siempre frailes que, llegados al Nuevo Mundo se encargarían de evangelizar a los nativos. Armas habla del protagonismo de algunos de ellos, destacando las actuaciones del dominico Fray Antonio Montesinos y Fray Bartolomé de las Casas. Del primero subraya su homilía en La Española en la que denuncia los excesos de los españoles  y el respeto humano que se merecen los indígenas. Escribe Armas: Y es que la denuncia que de la famosa homilía de Montesinos le hacía el Virrey de las Indias al rey de las  Españas era serie y grave pues, según le informaba, el sermón del pobre fraile atacaba principios como los derechos de Castilla a la Conquista, tocaba el siempre delicado punto de estabilidad y, sobre todo, removía la eterna duda del… ¿con qué derecho?”. Y en el libro se reproducen fragmentos de la histórica homilía.

También escribe mucho Armas sobre el sevillano Bartolomé de las Casas, pero no le resulta especialmente simpático, pese a que muchas de sus denuncias reconoce que fueron   decisivas para mejorar el trato que recibían los indios. Le considera al autor de la Brevísima: “Vehemente, exaforado, paranoico, exagerado y tendencioso” y “con su falta de sinceridad emborronó los buenos propósitos de sus ideas”.  Así, al entrar en la Orden de los Predicadores, Armas afirma: “Y es a partir de esa fecha cuando, después de haber demostrado al mundo su incapacidad para hacer, decidió dedicar el resto de su existencia a criticar (unas veces con acierto y las más con desacierto), lo que los demás hacían”.  Vamos, que no le cae muy simpático precisamente.

Se ha hablado poco de la presencia de la mujer en la Conquista. Casi siempre son acompañantes de los aventureros. Sus mujeres o sus hijas. Es el caso de Lope de Aguirre, cuya hija le acompañó y recibió la muerte de sus manos en uno de los raptos de locura del peculiar y colérico vasco. Según sus palabras: “Porque alguien a quien quiero tanto no debería llegar a acostarse con personas ruines”.  Julio Armas se refiere en su personal índice de personajes a Isabel Barreto. Una gallega: “…de carácter varonil, autoritario e indómito, con mano de hierro”, que  se aventuró por las aguas del Pacífico y que llevó a su diezmada tripulación hasta las playas de Manila. Descubridora de las islas Salomón y Marquesas, es considerada como la primera mujer almirante de la navegación española.

Especial interés tienen los dos últimos capítulos. Uno, dedicado al origen de la Leyenda negra sobre España. El otro, final, en el que reflexiona sobre el significado histórico de la Conquista y el comportamiento de los actores de la misma.

Sobre la primera, escribe: “Y es que fue la envidia la verdadera madre de la leyenda. La envidia a una España que por aquellas fechas era ya espada, yunque y estandarte de toda la cristiandad”.

Y sobre la segunda, me quedo con el final, que leo.

 

El humor y la ironía están presentes en las páginas de este libro. Poe ejmplo, cuando Julio se refiere a Bartolomé de las Casas al ser nombrado Procurador o protector universal de todos los indios de las Indias: “El caballo desbocado era quien debía encabezar la reata”.  Cuando establece la diferencia entre corsarios y piratas: “En resumen y en román paladino, piratas eran los que iban por libre y corsarios los que estaban en nómina. Así de sencillo”.

A veces le sale a Julio la vena literaria en algunas descripciones. Se refiera a Hernán Cortés como: “una personalidad entretejida de acero y terciopelo”.

 

Mantiene algunas dudas históricas al carecer de información cierta (el verdadero nombre y procedencia de Colón, por ejemplo). En algunos casos al proceder de personajes procedentes de un pasado oscuro que favorecía la elaboración de leyendas.

Fe, 312 (LEER)

¿Cuánto había de aventura, cuanto de locura y  cuanto de búsqueda de riqueza, de conseguir el sueño de El Dorado había en los sueños de castellanos y extremeños?  Se decía que allí  “había más oro que hierro hay en Vizcaya”

Es un libro que describe de un modo ameno la epopeya del Descubrimiento, pero que el lector debe aproximarse a él por capítulos. La sucesión de nombres y aventuras leídas de un modo continuo pueden restar placer a la lectura y quizá mezclar episodios.

Un buen complemento hubiese sido pequeños mapas para facilitar los caminos recorridos por los aventureros.

 

Presentación de La Conquista Apasionada por Luis Lezama. Pamplona. 

Cuando, hace unos días, me dijo Julio que si quería hacer la presentación de su libro,"La Conquista apasionada", en Pamplona, me llevé una alegria porque Julio es amigo mío y compañero del colegio desde que éramos niños y porque su libro tiene como asunto la Conquista del Nuevo Mundo por los españoles. Julio le ha dado a todo, es decir que ha sido empresario, ha tocado en un conjunto musical en el colegio, ha escrito varios libros, es fotógrafo, políglota, cinéfilo, gastrónomo y ha viajado por todo el mundo.

 

Como escritor, ha publicado: " Si arruinarse está de moda ... arruínese con la moda", "Las lágrimas de Cajamarca"; "Jirones de un sueño"; "Caras , caretas y carotas"; "Gavilanes de plata ";"El hombre de Parker";"La banda de Möbius"; " La conquista apasionada. La verdad callada del descubrimiento" y tiene varias más preparadas para una próxima publicación.

 

En el prólogo de un librito, porque es muy pequeño, que se conserva en la biblioteca del Harvard College, titulado " El Soldado Español" y escrito por el cabo de Infantería Carlos Martí, en La Habana en el año 1897, dice Severo Gomez Nuñez :"Con razón se admite por axioma, que lo mejor de España es el Ejército, y que lo mejor del Ejército español, es el soldado.

 

La fama del soldado español traspasó las fronteras y los mares desde los más remotos tiempos. Cierto es, que también desde los tiempos remotos, su sangre preciosa, regó todos los países del globo, sellando de modo indeleble el testimonio indiscutible de su magnificencia, de su bravura, de su grandeza de alma en el sufrimiento, de su corazón generoso en la victoria, nunca sanguinario, siempre noble y honrado y firme.

 

Ahí está el soldado español, siendo la admiración del mundo en esta guerra de Cuba y en la de Filipinas, como antes lo fue en México, en Flandes, en África y en todas partes en que su patria le mandó luchar, sin contar el enemigo, sin medir obstáculos, +-despreciando el-hambre, la sed y las más terribles enfermedades, dando ejemplo de sobriedad y de disciplina, incansable en la marcha, gigantesco y sublime en la pelea." Pues bien todo eso es que lo Julio Armas nos demuestra en su libro en el que se describen muchas de estas epopeyas y hazañas que nuestros antepasados realizaron.

 

Es, sin duda, la mayor gesta que ha realizado nación alguna en la historia den mundo, y eso lo hicieron los españoles. A ver si lo tenemos en cuenta y vamos por el mundo con el pecho henchido y la cabeza bien alta, con orgullo de ser español.

 

Además, hay que resaltar, pues se olvida con demasiada frecuencia, que ninguna de las naciones colonizadoras Inglaterra en La India y en Norteamérica, Alemania en África,. Bélgica en El Congo, legislaron para proteger a los nativos, como lo hizo España, a instancias de los dominicos con las Leyes de Burgos y posteriormente con Las Leyes Nuevas

 

Julio incluye muchos textos originales escritos por testigos de lo que narran. Contar que muchos de los expedicionarios murieron de hambre y de sed y de muchas otras penurias, decir que 80 españoles se enfrentaron a miles de enemigos, que las marchas eran agotadoras y que las travesías duraban años, decir eso se hace en una línea, pero hay que comprender los sufrimientos que padecieron y señalar, como lo hace Julio, recogiendo las palabras de H.J. Mozans. "Que el principal móvil de los españoles no era la sed de oro, como se ha dicho frecuentemente, sino un amor a la gloria y un patriotismo que les impelía a sacrificarse y realizar empresas ante las cuales, aún los hombres más valientes de nuestra degenerada edad retrocederían con horror".

 

A mí me ha gustado mucho este libro. De verdad que me he emocionado con lo que en él se cuenta y estoy seguro de que a Vds. Les encantará de igual manera  

 

COMENTARIO
Ensayo de investigación histórica, cuyo contenido describe la conquista del Perú hasta la batalla de Cajamarca. El modo de exposición lo describe el mismo autor en el proemio: “Casi nada de lo que se narra a continuación pertenece al genio o al ingenio de su autor; todo se debe a la pluma de aquellos que vivieron los acontecimientos o a la de aquellos otros que se limitaron a contar lo que otros les contaron o sus investigaciones descubrieron. Todo en él está transcrito, repasado, seleccionado y refundido” (p. 15). Para mayor claridad los textos de los primeros cronistas aparecen en el ensayo en letra cursiva; en letra redonda la redacción con la que el autor resume sus impresiones o recuerdos transcritos en sus ficheros de trabajo. Los textos literales tomados de las crónicas de la época ocupan casi más extensión que las explicaciones del autor. Las crónicas a las que presta más atención son las de Agustín de Zárate, Pedro Cieza de León, el Inca Garcilaso, Miguel de Estete, Gonzalo Fernández de Oviedo, Antonio de Herrera y Tordesillas, Francisco López de Gómara y Bartolomé Ruiz, aparte de las cartas y relaciones de los propios protagonistas españoles. El conjunto resulta ponderado, sin acritud y en la medida de lo posible, objetivo. El autor evita los juicios de valor sobre lo que describe. F.J. (2012)