JIRONES DE UN SUEÑO

 



Aunque hoy se sabe con certeza que los castellanos no fueron los primeros descubridores del continente americano, sí podemos afirmar que fueron los últimos. Nadie después de ellos volvió a encontrar un continente perdido. Sólo a ellos se debe que después de aquel 12 de octubre de 1492, los viajes transoceánicos tuvieran una meta predeterminada. El descubrimiento y los muchos viajes que les precedieron, fueron destruyendo los mitos y quimeras que desde hacía siglos escondían las olas del océano, que muchos creían pobladas de monstruos que se  bañaban en las costas de la Atlántida. "Jirones de un sueño" recoge los mitos y leyendas principales de la conquista: las islas maravillosas, los gigantes y los monstruos, las siete ciudades de Cíbola, el estrecho de Anián, la fuente de la eterna juventud, el país de la Canela, el Dorado, los caníbales, los Moxos y el Paitití. Algunas fábulas autóctonas, otras importadas y que impulsaron a los castellanos a recorrer en menos de cincuenta años casi todos los ignotos territorios del continente americano. Un itinerario fascinante por la historia de aquel puñado de hombres y mujeres que dieron sus vidas por creer que todavía quedaba algo por descubrir y por la que merecía la pena soñar y morir. ISBN 84-95894-85-8

 

Charla de Presentación de “Jirones de un Sueño”


· Fue en la presentación de mi libro “Las lágrimas de Caxamarca” cuando uno de los periodistas me preguntó, cual era el motivo de mi afición obsesiva al estudio de estos hechos y años, tan importantes, en la historia de España y Europa. Recuerdo la respuesta:

1º.- La Obra, “imposible” que significó el descubrimiento, colonización y conquista.

2º.- La exhaustiva y veraz información que de ella se tiene. (Ese Archivo de Indias sevillano por el que había que pasar arrodillado)

3º.- La malísima información y concepto que de la Obra de España se tiene, no ya por los detractores en general, sino también por los españoles en particular, a los que muchas veces ya sabéis, nos gusta ser más papistas que el Papa.

· Sobre la “Imposibilidad de la Obra” no me detendré mucho. Haceros la idea de que entre el descubrimiento colombino (1492) y la sumisión de los incas (1536, año que marca el final de las grandes conquistas), sólo transcurrieron 50 años. Cincuenta años en los que se descubrió el continente desde el cañón del Colorado a la Patagonia. Se cruzaron los Andes y el desierto de Atacama, se navegaron ríos tan imposibles como el Magdalena, el Paraná, el Orinoco o el Amazonas, se fundaron poblados, iglesias y escuelas, se llevó la religión hasta el último rincón de manos de franciscanos, dominicos, agustinos y mercedarios, se descubrieron y conquistaron imperios como el azteca de Cortés, el moxica colombiano de Jiménez de Quesada o el mítico incanato de Francisco Pizarro. 50 años imposibles, ya nos lo recordaba el poeta.

Como creyeron solos lo increíble,

sucedió: que los límites del sueño

traspasaron, y el mar y el imposible...

Y es todo elogio a su valor pequeño.

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· Y con relación al tercero de los puntos, al de la mala información dejadme que os cuente una historia que muchos de vosotros estoy seguro que conocéis: En el año 1492, un hombre llamado Cristóbal Colón, posiblemente genovés, llegó a la corte de Castilla, venía a presentar un proyecto que ya le habían rechazado en Portugal y en Inglaterra. Creía y estaba dispuesto a demostrar que navegando hacia el oeste, se podía llegar en pocos días al este, a la tierra de las especias, a la del preste Juan, al rico Cipango. En la corte castellana se rechazó su idea y desilusionado se volvió para Andalucía. Como un pordiosero pidió algo de comer, para él y para su hijo de 5 años en el monasterio de La Rábida. Allí contó sus desgracias a un fraile, se llamaba Marchena y había sido confesor de la reina Isabel. El fraile habló con la reina y a Colón se le pidió que visitara de nuevo la corte, que esa vez estaba en la recién fundada ciudad de Santa Fe.

Allí el resultado fue distinto, se creyó en su proyecto y se firmaron las capitulaciones. La corona de Castilla era la que acaparaba el Descubrimiento. La reina tuvo que empeñar sus joyas para sacar dinero y comprar las tres carabelas. La marinería de Palos se apuntó entusiasmada al descubrimiento, complementándose las tripulaciones con presos sacados de la cárcel. Debidamente pertrechados el 3 de Agosto salieron en su viaje al oeste. Navegaron ilusionadamente hasta que el 12 de Octubre, un marinero llamado Rodrigo de Triana, gritó tierra desde el palo de mesana. El marinero ganó el premio que habían concedido los reyes al primero que viera la nueva tierra. El Viejo Mundo había descubierto al Nuevo. Los cuadros nos presentan la imagen, colón y la marinería de rodillas, los pendones de Castilla flameando y los frailes bendiciendo las nuevas tierras a evangelizar.

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Hasta aquí la historia...¿la historia?.....¿seguro?.....Vayamos por orden:

1.- Colón no se sabe que fuera genovés, unos piensan que era mallorquín y otros que era descendiente de una familia italiana de judíos conversos.

2.- Los cálculos marineros de Colón no convencían porque sencillamente estaban mal hechos. El mismo iba ocultando millas recorridas, como reconoce en su diario, para evitar que las tripulaciones quisieran darse la vuelta. El almirante murió plenamente convencido de que había llegado a las Indias Orientales y en uno de sus viajes, hasta hizó jurar a toda la tripulación que la isla de Cuba, era el continente.

3.- Lo que Colón dijo a Marchena, era sencillamente que podría ser que él no se explicara con la sabiduría y claridad suficiente, pero que la realidad era que las islas de las que hablaba existían...porque él ya había estado allí. Las capitulaciones de Santa Fé lo dicen bien claro : “de las tierras ya descubiertas”

4.- La reina no empeñó ninguna joya, porque ya no le quedaba joya que empeñar. Estaban todas empeñadas en Valencia y el dinero entregado para ayudar a destruira el reino nazarí de Granada.

5.- El viaje lo pagó en su gran mayoría, Luis de Santángel, judío converso, Tesorero de la Santa Hermandad. También aportó Colón y algunos amigos del pueblo de Palos una pequeña cantidad.

6.- No eran tres carabelas, eran dos carabelas y una nao. La Nao se alquiló a su propietario que no era otro que Juan de la Cosa y se le cambió el nombre. Antes se había llamado La Gallega, luego Mari-Galante y por fin Santa María.

7.- Las dos carabelas se ordenó que fueran cedidas por la villa de Palos como castigo a una anterior ofensa que la villa había hecho a la Corona de Castilla. Sus dueños no estaban nada contentos-

8.- Gran problema supuso el que nadie quisiera apuntarse al descubrimiento. Colón no era conocido y nadie de aquellos expertos marinos quisieron darle su confianza. La recluta de las tripulaciones necesarias se deben a un hombre imprescindible en el Descubrimiento: Martín Alonso Pinzón.

9.- ¿Por qué salieron, sin acabar de estar perfectamente pertrechados, un tres de agosto? ¿No podían haber esperado un poco más? ¿Tiene algo que ver que el 3 de agosto fuera la última fecha, ya pospuesta una vez, para la salida de los judíos de España?

10.- En el primer viaje sólo viajaban 4 presos, el asesino del pregonero de Palos y tres amigos que habían querido ayudarle a escapar del presidio y que según las leyes de la época estaban castigados a cumplir su misma condena.

11.- No salieron hacia el oeste, sino hacia el sur. Primero fueron a Canarias donde tuvieron que cambiar un velamen y arreglar un timón, muy probablemente saboteado en el corto viaje de la península a las indias.

12.- Para ir a la ventura, supieron muy bien coger los alisios del paralelo 29.

13.- Poca ilusión llevaban en el viaje, la tripulación se amotinó una vez y el motín fue sofocado por M.A.Pinzón. En el segundo motín, participó Pinzón y dieron tres días de plazo a Colón para encontrar la tierra prometida antes de volverse a la península.

14.- El 12 de octubre ningún Rodrigo de Triana dio el grito de Tierra. Sencillamente no había ningún marinero llamado así en la tripulación. Pudo ser un tal Sánchez Bermejo.

15.- Colón nunca le dio a nadie el premio por haber visto el primero la tierra. Dijo que el premio se lo quedaba él, pues la tierra la había visto él la noche anterior, pero no había querido decir nada.

16.- Los cuadros engañan, ningún religioso podía bendecir las tierras descubiertas, en el primer viaje no fueron religiosos de ninguna orden.

¿Sigo? Mejor no.

Por eso escribo, por eso cuento las cosas como realmente pasaron. Por eso hay un nuevo libro. La verdad es una y es en estos casos de la conquista americana donde además, la realidad es siempre muy superior a la imaginación, a esa imaginación que hacía ver mitos donde no había nada.



A TENER EN CUENTA


· El Tratado de Tordesillas-7/6/94- ratificó la división del mundo en dos hemisferios. Oriental: Portugues. Occidental: Español.

· La expedición de Nicolás de Ovando (1502) marcó el comienzo de la población de las Antillas.

· “La más extraordinaria epopeya de la historia humana” fue realizada en menos de 20 años (1519 Cortés en México y 1536 Pizarro en Perú)

· Las expediciones constaban de un número ridículo de hombres: 416 en México y 170 en Perú.

· Los gastos recaían sobre los propios organizadores. A la corona le salió ...casi gratis.

· Ramón Carante dice que 400.000 kgrs de oro y 34 millones de kilos de plata, cruzaron el Atlántico en un siglo.

· De las Antillas y el istmo panameño, salieron las expediciones que ocuparon Méjico, Perú y Colombia. De Méjico partieron las de Estados Unidos y la de América Central. De Perú la del Ecuador y Chile. Sólo el Río de la Plata, se alcanzó desde la península.

· Se dio prioridad al sur que al norte. Se descubrió antes Patagonia que Canadá. El motivo era la salida desde Cádiz.

· En gran parte se hizo “por la espalda”. Se conquistó antes Perú que la cuenca del Orinoco. Luego California y por el pacífico se llegó a las costas de Canadá, antes de que a la misma altitud se llegase por el Atlántico.

· El siglo XIV significó la mayor mutación jamás habida en el espacio humano.

· Sólo treinta años transcurrieron desde el primer viaje colombino a la primera circunvalación de Magallanes